La propuesta es: OTRA CENTRAL MÁS

Las discusiones habidas en la Asamblea del 01/08/1998, corrieron por dos caminos divergentes: el de los que sostienen que una alianza con la burguesía nacional es posible y necesaria y esto actualiza la vigencia de la “contradicción principal nación-imperio” y su consecuente consigna “liberación o dependencia”; y el de los que sostenemos que la conciliación de clases lleva a la derrota, que la contradicción es burguesía-proletariado y por lo tanto concluimos en que la consigna es la Independencia de Clase, Organización Clasista, Revolución y Socialismo.
Considerando que esto es muy esquemático, deberemos profundizar una discusión sobre las alianzas posibles y aclarar en que términos estamos dispuestos a llamar a la acción a los campesinos pobres, a los chacareros (no a los medios que son los ricos); en que términos presentamos un programa para las clases medias y esa pequeña burguesía sobreviviente y ya sin esperanzas de ascenso social en el marco de esta crisis (almaceneros minoristas, pequeños talleristas que viven por sus manos, profesionales, etc.).
Pero lo que debe quedarnos claro es que la postura de una Frente de Liberación Nacional, nos trae en el terreno concreto una invitación a ingresar a organizaciones centralizadas a nivel nacional por los partidos burgueses. Tal es el caso del CTA.
Las variaciones sobre un mismo tema que se esgrimieron, terminaron demostrando las verdaderas intenciones que podríamos resumir de la siguiente manera: “no nos dejemos embarullar con siglas” y apoyándonos “en sindicatos” dentro de los cuales hay honrosas excepciones, dejemos de producir divisiones que sólo sirven al enemigo extranjero y alejan al
posible aliado “con intereses contrapuestos”; de manera que debemos callar la crítica al CTA y admitir que muchos “estamos dentro del mismo a través de nuestras afiliaciones sindicales” y lo único que falta es asumirlo, declararse partidario de esta Central y avanzar con sus definiciones e indefiniciones, a la vez que discutimos en su marco lo que nos parece cuestionable.
Si consideramos los discursos de Maffei, el “plan de lucha” de la Mesa de Enlace y peor aún el de CTERA por el “financiamiento de la Ley Federal”, el Pacto Social de Villa Constitución, la entrega de Fabricaciones Militares anunciada por ATE en una reunión del Consejo Deliberante del cual salió un reclamos de “prioridad para la compra del predio y realización de emprendimientos”, y tantas otras cuestiones tan o más graves que éstas; si las recordamos, pareciera un verdadero insulto a la confrontación profunda que hemos tenido con nuestra militancia ante cada caso.
A pesar de ello no podemos caer en un estado de irritación que nos lleve a decir lo que no suscribimos en ningún momento, como es la de la “destrucción de las Centrales existentes”.
En nuestro documento “Por una nueva Central,….”, nos hacemos una autocrítica por no haber precisado claramente lo que queríamos decir y haber dejado un espacio, aprovechado
por vacilantes y oportunistas, para emprendimientos tales como “expulsar a los jerarcas de la CGT”, reclamar conductas clasistas al MTA y el CTA, etc.- Por supuesto que hemos sido benevolentes al hacernos esta autocrítica más que hacer hincapié en las desviaciones ajenas, pero vale la pena. Lo que sí, al hacernos cargo de la aclaración, decimos claramente que UNA CENTRAL ALTERNATIVA ES IGUAL A “OTRA CENTRAL”, IGUAL A “UNA CENTRAL MÁS”.
Ni por un momento hablamos de la “destrucción” de las existentes.
En primer lugar, porque la desaparición de las mismas será el corolario de nuestra tarea de tirar desde esta punta hasta que se visualicen abiertamente impotentes no ya para enfrentar
a la burguesía o sus “modelos”, sino para encolumnar una fuerza obrera y popular tal que les permita cierta notoriedad.
En segundo lugar, porque los obreros no van a ver con buenos ojos una definición tan tajante como lejana. Los trabajadores llegan a ver con buenos ojos la disputa inter-organizaciones y cuando no lo ven, es posible hacérselos ver. Ven con buenos ojos a los destacamentos de vanguardia que militan y enfrentan el orden establecido y combaten
el colaboracionismo, y no dudamos, más temprano que tarde, van a encolumnarse en organizaciones de combate y confrontación y no de legalismo y conciliación.
Resulta muy difícil poner como eje de la construcción de masas la destrucción de otras entidades. Sí es propicio poner como eje la disputa metodológica, política, organizativa e ideológica. En una palabra: la contradicción a revelar es entre ellos y nosotros y no entre que existan o no existan.
Consecuentemente deberemos recorrer un camino de enfrentamiento con estas organizaciones, denunciarlas, acusarlas, advertir a los trabajadores sobre sus maniobras, organizar alternativas a su dirección y por fuera de la misma organización, polemizar e intervenir aún creando debates que ellos ocultan, formar cuadros de intervención capaces de producirles internas entre su posición pro-burguesa y nuestra concepción de independencia de clase, discutir desde sus acciones mansas y nuestras acciones combativas, evidenciar que sus inacciones y metodologías torcidas tienen que ver con el programa que proponen, y mil cosas más. Evidenciar sus traiciones y acreditar nuestra fidelidad a la Clase.
Asimismo, en nuestro “Llamamiento de Rosario”, que trajo tanta polémica en la Asamblea del 1/8, recomendamos leer el párrafo destinado a la nueva central. Siendo parte de un documento que llama a la conformación de una agrupamiento del clasismo y la vanguardia obrera del país, definimos como parte de la convocatoria que “Afirmamos que debemos construir otra Central de Trabajadores…”.
Todo esto se contiene en los párrafos 10 y 11, cuando ya veníamos a denunciar y descalificar a las otras centrales, y no es casual que los compañeros que convidan con el CTA, se hayan esmerado en desdibujarlos en su propuesta de enmiendas que termina siendo “otro documento”, diametralmente opuesto al llamamiento.
Léase nuestro “Llamamiento….” Y véase en qué se apoya esta política, cuando dice en que se “apoya” y en que está “basada”. Es lo que tratamos de describir líneas más arriba. En ningún momento se base en la “destrucción” de lo existente.
Sabemos que estas líneas apresuradas no alcanzan a agotar el debate y mucho menos a calmar los ánimos, pero vayan como primera reflexión para trabajar desde ya por la reunión de septiembre en la cual depositamos mucha expectativa que no debe ser infructuosa.
Sin pretender enturbiar lo anterior que nos parece el núcleo de lo que tenemos que debatir, queremos hacer una reflexión de cierre que hace a nuestra concepción ideológica. Por
favor encarecemos que no se tome como una afrenta y si así fuera porque es imposible de calmar algo que hiere, pedimos el derecho a la discusión fraterna, incluso bajo las condiciones del pedido de disculpas que este pedido implica. La cosa no es menor. Los revolucionarios nos guiamos en última instancia por el objetivo de destruir el Estado Burgués y colocar en su lugar el Estado Socialista.
En el camino cometimos, cometemos y cometeremos actos que desde el punto de vista burgués y pequeño burgués, son verdaderas tropelías. Lo asumimos. En cada escaramuza, cuando es en serio y podemos participar con nuestra conducta libremente de condicionamientos políticos o represivos, siempre algo se destruye. Por ello somos temibles para la burguesía y para la burocracia sindical.
Ejemplo: los límites que nos quieren poner y mil veces lo han logrado, en las movilizaciones, actos y otras yerbas.
Pero no por eso andamos quemando sindicatos, asaltándolos. A lo sumo alguna que otra pintada o colarles de volantes adentro. Esto está en los términos actuales de confrontación. Incluso cuando el asesinato de Teresa Rodríguez, ante el amago de tomárselos, lo abrieron. Pero por allí anda la cosa.
Políticamente hemos asumido abrir las orgánicas y las puertas materiales. Por allí andan las cosas.

Lo que nos parece ideológicamente desviado que un enfrentamiento tan consecuente, honesto, clasista y hasta heroico, se emparente con una forma de expresión más propias de la derecha. Nos preocupa que se haga consigna. Admitimos fervorosamente que a los fachos no se los contempla, se los enfrenta, pero si creemos firmemente en lo que dice nuestro llamamiento “Sin embargo, nuestra propuesta creemos que también expresa los intereses y la voluntad de lucha de miles de trabajadores que hoy se encuadran en los sindicatos que integran ambos agrupamientos” (por CTA-MTA, párrafo 9); si realmente creemos en este presupuesto para la acción política, no dudamos que debemos corregir la expresión del enfrentamiento que llevamos adelante bajo esta forma política, que es el llamamiento, no la de una amenaza. En todo caso, si nuestros progresos así lo requieren, valdrá más mostrar nuestra disposición a derrotar las patotas, represaliar a los traidores, que lanzar una amenaza destructiva sobre las organizaciones.

En esto también cuenta una cabal comprensión del rol de la autodefensa, sobre los piquetes aptos para la misma, que deberemos discutir con más detenimiento.
Esperamos sirva esto a los fines de empujar hacia delante el necesario debate y la imprescindible preservación tanto de lo ya organizado como del ambiente de debate tan profundo y rico.
Con una valoración fraternal de vuestro esfuerzo.

c.03/08/1998



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