BALANCE Y  NECESIDAD.

El día 20 de abril se ratificó  frente a la Secretaria de Trabajo y Seguridad  la aceptación  de la propuesta salarial de Bordet, es decir, todos los sindicatos provinciales condenaron hasta 2022 a los trabajadores de la educación a vivir con salarios de pobreza. AGMER hizo lo suyo en su CXCI Congreso Extraordinario. Éste denota la más vergonzosa connivencia con los gobiernos de turno en los últimos 20 años de peronismo en Entre Rios.  En esta oportunidad, luego de más de 15 días de paro, con acciones en la calle, asambleas en las escuelas,  masivo rechazo de la propuesta en cada asamblea, incluso con asistencia a la carpa instalada burocráticamente, y  cuando la voluntad docente parecía inquebrantable, la burocracia militó la propuesta del gobierno -la que había sido rechazada unos días antes-, en todos los rincones posibles de la provincia a su alcance para imponer un salario de pobreza. Con las consignas que en cada localidad tomaron colores distintos, se escuchaba a los representantes diciendo “si no aceptamos, no nos dan otra”, “es preferible aceptar y seguir negociando” o la más pro-gobierno: “es preferible discutir con los chicos en el aula”, la burocracia bajó línea en cada asamblea que participaba y le bajó el precio al trabajo docente. En algunas pudimos hacerle frente y desenmascarar, en otras no.

El mismo día de la votación del Congreso de AGMER, la decepción, los enojos y el repudio no se hicieron esperar. Se expresaron en cientos de grupos escolares de whatssap, Facebook, etc.,  incluso en los pasillos de las escuelas casi vacías por los protocolos, las caras de decepción daban cuenta de tamaña entrega. Y es que no sólo es el salario, sino el trabajo a destajo virtual, el manoseo contante, la falta de perspectivas, etc.  No se explicaban cómo si en algunos departamentos como Paraná, la propuesta fue rechazada por 8 de cada 10 docentes, es decir, poco más de 1000 votos de rechazo en la seccional contra poco más de 200 que aceptaron,  la misma fuese rubricada en el congreso.  Es que muchos compañeros y compañeras docentes no entienden los mecanismos que traza el Estado a través de los sindicatos para imponer la política salarial a la baja: cientos de asambleas escolares y miles de votos de los compañeras y compañeros en las escuelas, decenas de asambleas departamentales, varios congresos provinciales pronunciándose por plan de lucha, para que una medida cautelar, un llamado a “conciliación obligatoria”, una reunión para escuchar  un “ultimátum” salarial y el paro se levante y la propuesta se acepte. Se entiende entonces  que hay que cumplir con miles de pasos para llevar una medida gremial (paro) pero basta un solo llamado telefónico para bajarla.  En este sentido se entiende que los miles de votos de los compañeros no valen más que la representación de un congresal, que puede o no respetar la voluntad de la mayoría del departamento, pero que en última instancia representa a un número de afiliados, no de votos. Por tanto, el sistema es muy perverso: votan todos los que quieren pero la voluntad queda en las manos de una docena de representantes.

La fetichización del sindicato como herramienta de los trabajadores es algo que viene ocurriendo desde hace mucho tiempo, incluso desde los sectores progresistas hasta la izquierda misma. Se piensa que por el hecho de que diga “trabajadores”, “sindicato”, “asociación”, etc., va a cambiar su esencia de instrumento de dominación de clase. Se piensa que el hecho de que existan asambleas periódicas lo hace más democrático. Se piensa que la masiva afiliación a AGMER frente a otros sindicatos, significa que éste representa a las mayorías y el hecho de  plantear “luchar contra la desafiliación” es una forma de luchar contra la burocracia enquistada. Pues no. Todas estas cosas sólo son maquillajes o simples nombres que en la práctica pierden su valor.  

Frente a estos planteos y tamaña situación,  los trabajadores y trabajadoras debemos organizarnos, utilizar todos los instrumentos a nuestro alcance frente a la enorme  fragmentación y  diáspora del colectivo  docente y que no encuentra en estos sindicatos su norte. Desde docentes de base planteamos la necesidad de nuevas formas de organización de los trabajadores que adopten las siguientes características: clasista, antiburocrática, internacionalista, independiente de los patrones, el Estado y los partidos de la burguesía. Creemos que para esto, en este momento urge la necesidad de organizar un polo, un frente que tenga como puntos la defensa y la lucha por salarios que superen la canasta familiar, es decir lo que todo trabajador y trabajadora  cobre lo que necesite para vivir dignamente con su familia; que necesitamos desarrollar la  máxima democracia  y ésta sólo se da cuando se sigue el principio de  “un docente un voto”;  que las direcciones tengan revocabilidad en los mandatos ante las bases y que haya control directo  de las bases docentes en la toma de decisiones, así como en las discusiones salariales con delegados representativos de las asambleas; que se rindan cuentas con lo hecho y con los gastos mensualmente;  que defienda la educación pública, laica y  gratuita que es la única que puede garantizar igualdad de oportunidades.


 

Docentes de base en el POP- Paraná