1º DE MAYO MARTIRES DE CHICAGO ACTO PLAZA LÓPEZ ROSARIO

Oscar Neebe


¡PRESENTE!

Continuando nuestro homenaje a los Martires de Chicago y en los días previos al Acto Homenaje en la Histórica Plaza López publicamos el discurso de Oscar Neebe condenado a muerte a la horca por la justicia del imperio.

Durante los últimos días he podido aprender lo que es la ley, pues antes no lo sabía. Yo ignorabá que podía estar convicto de un crimen por conocer a Spies, Fielden y Parsons. He presidido un mitin en Turner Hall, al que vosotros fuísteis invitados para discutir el anarquismo y el socialismo. Yo estuve, sí, en aquella reunión, en la que no aparecieron los representantes del sistema capitalista actual para discutir con los obreros sus aspiraciones. Yo no lo niego. Tuve también en cierta ocasión el honor de dirigir una manifestación popular, y nunca he visto un número tan grande de hombres en correcta formación y con el más absoluto orden. Aquella manifestación imponente recorrió las calles de la ciudad en son de protesta contra las injusticias sociales. Si esto es un crimen, entonces reconozco que soy un delincuente.





Samuel Fielden


¡PRESENTE!

Continuando nuestro homenaje a los Martires de Chicago y en los días previos al Acto Homenaje en la Histórica Plaza López publicamos hoy extractos del discurso de Samuel Fielden condenado a muerte a la horca por la justicia del imperio.

Empezó recitando una poesía del escritor alemán Freiligrath, titulada La Revolución, y se defendió elocuentemente de que se pretendiera acusarle de revolucionario. En cuanto a juzgarle delincuente por profesar las ideas anarquistas, apeló a la constitución del Estado y sobre todo al derecho natural, superior a todas las constituciones, para pensar libremente, y demostró que era un absurdo condenarle por defender la anarquía y la revolución. La historia de todos los pueblos prueba que toda idea nueva fue y es revolucionaria, y que no se mata la idea suprimiendo a los defensores. Descartados estos dos extremos, dice:

Llegué a los Estados Unidos en 1868. Estuve primero en Ohio y vine a Chicago en 1869. Hay en Chicago bellos monumentos que evidencian un progreso, y es difícil que paséis por una calle donde yo no haya producido algo con mis propias manos. Y por ello he de recordaros que cuando tratasteis de acusarnos lo hicisteis afirmando que nosotros habíamos procurado vivir sin trabajar a costa de las gentes sencillas. El único que después pudo poner en claro este asunto fue Zeller, secretario de la Unión Central Obrera, y cuando se le preguntó si habíamos recibido dinero por hablar y organizar secciones en la Asociación, este hombre, que era traido al proceso para prevenir al pueblo contra nosotros, porque no hay nada que perjudique tanto a un individuo como la prueba de que obra por interés, y es por tanto un mercenario despreciable; cuando llegó el momento, repito, en que este hombre podía declarar la verdad, en que hubiera podido confirmar la acusación,





ADOLF FISCHER


¡PRESENTE!

Cómo en los días anteriores publicamos hoy el discurso de Adolf Fischer minutos antes de ser asesinado en la horca por la Justicia del Imperio.

 

No hablaré mucho. Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponéis, porque no he cometido crimen alguno. He sido tratado aquí como asesino y sólo se me ha probado que soy anarquista. Pues repito que protesto contra esa bárbara pena, porque no me habéis probado crimen alguno. Pero si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especie humana, entonces, yo lo digo muy alto, disponed de mi vida.

Aunque soy uno de los que prepararon el mitin de Haymarket, nada tengo que ver con el asunto de la bomba. Yo no niego que he concurrido a aquel mitin, pero aquel mitin ...

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A 127 años de aquel 1° de Mayo... Compañero Georg Éngel ¡Presente!

...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: "la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora». Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable...

Relato de la ejecución por José Martí, corresponsal en Chicago del periódico La Nación de Buenos Aires


Este es el relato de un revolucionario que oficiaba de periodista y estaba siendo, en ese momento, protagonista de una de las injusticias mas grandes perpetuadas contra la Clase Obrera, pero que marcaron un hito en la historia del movimiento. Era José Martí, revolucionario cubano, emblema del antimperialismo cuyas palabras inspiraron a Fidel y al Che en su camino hacia la conquista del Socialismo en nuestra querida Cuba.
A 127 años de aquel glorioso 1º de Mayo donde la Clase Obrera norteamericana, consecuente y combativa, nutrida de la inmigración europea, salió a hacer cumplir la resolución que dos años antes habían decretado sus organizaciones, es necesario traer esta, nuestra historia, al presente para extraer de ella todas las enormes enseñanzas y lecciones que estos obreros y militantes nos han dejado como legado a los trabajadores del mundo.





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