desempleo

Trabajo digno o trabajo K

El trabajo digno no aparece entre supuestos logros de la Dékada ganada, tal como la ha bautizado el Gobierno Nacional. Cabe preguntarse, entonces, ¿quién ganó? Se podría gastar mucha tinta escribiendo sobre los millones que han acumulado y siguen acumulando las grandes empresas tanto nacionales como transnacionales durante este periodo, pero basta con decir que han sido ellos los vencedores y no nosotros, los trabajadores.

Una de las mayores trampas que ha sabido tejer el Kirchnerismo es mostrar muchos de sus números de forma superficial, contraponiéndolos de forma permanente con los del Menemismo y no con las consignas históricas por las que ha sabido luchar tan valerosamente la clase obrera argentina. De tal forma, si en los noventa la desocupación había trepado en su peor momento a casi el 20 %, hoy la consigna oficial es trabajo a como dé lugar, y no trabajo en blanco, con salario digno igual a la canasta familiar medida por los trabajadores de base. Es decir, el Kirchnerismo nos ha hecho creer que habíamos caído en un pozo tan oscuro, que en la actualidad hay que conformarse con que el pozo este iluminado por un foquito de luz tenue. O lo que es lo mismo: el trabajo digno hoy seria digno porque no es el mismo que el del Menemismo. Sobre esta base, el Gobierno ha edificado su monumento de mentiras.

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El Desempleo

Cuando el índice de desocupación bajó de a "un dígito" (es decir, por debajo del 10 %) una enorme campaña publicitaria del Gobierno K dio por sentado que habíamos conquistado la "estabilidad laboral" y no había razón alguna para preocupaciones y reclamos. Los festejos del "logro" duraron prácticamente un año. Un año aguantando a los lenguaraces del sistema que hablaban maravillas de los "resultados del plan económico". Hasta los llamados "medios opositores" concurrieron a la fiesta porque les convenía decir -como entonces- que "estábamos en el infierno" pero ahora si que estábamos bien.

Vino la crisis y el Gobierno K femenino gritaba a los cuatro vientos que las "medidas anticrisis" iban a hacer que en Argentina ni se sintiera. La burocracia sindical llegó incluso a negar que existiera la crisis, esa fue la primera declaración de Moyano que tardó dos meses en reconocer lo que todo el mundo sabía.

Y la desocupación creció enormemente, mientras el Gobierno ha dispuesto que a un puñado de imperialistas les pagará de un saque, con las reservas de dinero de la Nación, una cifra prácticamente igual a la que resulta de sumar todas las asignaciones por hijo. Y aún así les reconoce que les debe más todavía. En Santa Fe hoy tenemos la cifra mayor de desocupados: el 13 %. Con porcentajes de más de 10 % -o sea superiores a dos dígitos- están el Conurbano Bonaerense, el Gran Córdoba y el Gran Rosario, entre otros centros como Tucumán y Mar del Plata. En una palabra: los principales centros poblados del país, donde se concentra la mayor parte de la industria y el comercio internacional y por lo tanto, la mayor cantidad de proletarios, han vuelto a una desocupación muy grande, de esa que los K aseguraban en su momento haber salido para siempre.

Habrá que ver ahora si en la política de los burgueses entra un funeral por esta cuestión, de las mismas dimensiones que la fiesta realizada cuando se dio por sepultada la desocupación de "dos dígitos". Seguramente no, porque eso sería firmar una parte de su confesión de que han estado vendiendo ilusiones y mentiras.

Lo cierto es que los trabajadores no estamos ni para fiestas ni para funerales y debemos darle la espalda a los políticos del capitalismo que nos quieren meter en una u otra variante de la parálisis, porque en verdad, tanto el festejo como el simple luto por las conquistas perdidas son una distracción de la lucha.

Debemos persistir en el alerta, organizando, previendo los pasos de los explotadores, reclamando el reparto de las horas disponibles de trabajo con sueldos a nivel del costo de la canasta familiar, luchando por imponer la política alternativa a la conveniencia de los explotadores, que una vez puede pasar por comprar más horas de nuestro esfuerzo a precios viles y otras directamente por considerarnos como simple sobrante, como reserva de hombres y mujeres que subsisten en la miseria a la espera de que se les cante usar ese "stock" de vidas según le convenga a sus negocios.

Santa Fe y el Gran Rosario entonces, están otra vez a la cabeza de la desocupación. Es hora de lucha y organización al margen de los políticos burgueses y las organizaciones sindicales que les responden como el mejor gerente de la miseria. Es hora de las Coordinadoras, de las Interfabriles, de la nueva organización de los trabajadores y el pueblo. Seguir Leyendo »





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