Contra la sindicalización patronal de Ciciliani (2da Parte)

En nuestro boletín anterior describimos como la diputada nacional por el socialismo Alicia Ciciliani presentó un proyecto de ley para afiliarnos en los sindicatos de prepo.  Claro que una vez afiliados tendríamos la “libertad” de desafiliarnos. Pero nos preguntábamos: una vez  enganchados ¿como le explicas al patrón -quién previamente se puso de acuerdo con el sindicato- que no querés estar afiliado?

En este número nos vamos a ocupar de otro costado: el de los descuentos por planilla. Este proyecto que es acompañado por la Mesa Sindical Socialista(UOM de Las Parejas y Villa Constitución, La Bancaria de Rosario, SUPEH de San Lorenzo y Sadop)  germina de las “cuotas solidarias” que no casualmente son casi/o del mismo monto que la cuota sindical y que llegan hasta el 4% del sueldo. En ésto se basa Cicialiani para decir que “Tampoco implica una carga económica dado que en la actualidad el trabajador no afiliado, en la mayoría de los gremios, está contribuyendo con la cuota solidaria”. Lo que no dice es que la cuota “solidaria” surge de un acuerdo entre la patronal, los sindicatos y el gobierno para superar la escasa afiliación sindical fruto del descrédito que esto tiene entre los trabajadores. Pero hagamos un poco de historia reciente.

El  Ministro de Trabajo Carlos Tomada decía al respecto en el año 2006 cuando estas cláusulas  de aportes “solidarios” avanzaron a gran escala: " El principio que lo inspira es el reconocimiento económico al sindicato que gestionó la mejora salarial de todos los trabajadores. Contribuye a fortalecer la acción sindical ..". 
En esos días se lo escuchaba a Héctor Recalde de la CGT, "los aportes incluyen a los trabajadores no afiliados porque el sindicato obtuvo un convenio colectivo de trabajo que mejora las condiciones de trabajo y los salarios tanto de los afiliados como de los no afiliados. Por esa gestión o beneficio, se aplica el descuento". Esto es lo más parecido a la figura que el liberal Código Civil llama gestor oficioso, o sea, el que beneficia a alguien sin pedido alguno y al cual hay que pagarle la gestión. Nada más lejano de lo que debe presidir una organización de trabajadores y nada más negador de la función de organizador para la lucha que debería ser. Que cobren por gestiones es inconcebible y alienta en todo caso la idea que alimentan los burócratas cuando le plantean a los compañeros eso de ustedes luchan y ellos que no lo hacen se benefician con esta lucha.

Y aún en lo concreto hay que señalar que el beneficio del que habla la CGT no existe porque la central de Moyano y CIA. se cansó de entregar nuestro salario año a año. Por lo tanto, ¿Para qué existen los aportes “solidarios”?Lo responde Tomada: “Contribuye a fortalecer la acción sindical”, más claro échale agua, son honorarios que se les da a los burócratas, de nuestro sueldo, a cambio de cerrar aumentos miserables y escalonados que se los come la inflación en días. A estas cuotas “solidarias” no la sostiene ni la Constitución ni las leyes laborales. Incluso un fallo en el año 2009 se expidió marcando jurisprudencia sobre lo ilegal de estos descuentos.
Pero más allá de cualquier fallo y ley, que los patrones hacen y deshacen a su antojo las cuotas “solidarias” siguen en los gremios de la CGT y la CTA. Para oponernos a estos ataques debemos desarrollar nuevas formas de organización que antepongan la honestidad al robo y la lucha a la gestión. Ponemos a disposición para que sea discutido por el conjunto de los trabajadores el punto 5 de nuestro programa:

CONTRA LOS DESCUENTOS POR PLANILLAS PATRONALES, PROPONEMOS REIMPLANTAR LAS CUOTAS VOLUNTARIAS Y LA RENDICIÓN DE CUENTAS MENSUALES. La burocracia sindical no tiene exclusivamente una base ideológica y política. Su existencia no responde a una “maldad intrínseca” de los burócratas. Las ambiciones de un burócrata se traducen en beneficios materiales concretos, en las prebendas del “cargo”, o sea, relaciones, compensaciones por “servicios prestados” a la patronal, “carrera sindical” y política. Tres premios comunes son el manejo corrupto de fondos de cuotas sindicales; el de fondos de obras sociales, mutuales y previsionales; y los cargos políticos, sean electivos o designados. Y cada vez que se sientan las cúpulas con el gobierno o los patrones, el telón de fondos son estos fondos. Lo que podríamos llamar la “acumulación originaria” de capital para desarrollarse hasta la condición actual de empresarios, se encuentra sin embargo en el manejo de fondos sindicales, que, sorprendentemente, patrones y gobiernos contribuyen a recaudar en las planillas de sueldos, mientras niegan a los trabajadores comprendidos en esos descuentos, los más elementales derechos. Es común ver como en los sindicatos se aumentan cuotas, o se imponen nuevas por “mutuales”, “cooperativas”, “construcción de campings” y un sinnúmero de cosas más, mediante asambleas ignotas que vaya a saber cuándo fueron realizadas y a cuántos afiliados congregó, pero que convierten en obligatorio el descuento y que para evitar su descuento hay que recurrir a una renuncia expresa ante la patronal que rápidamente procede a efectuarlo.
A esto hay que unir que los Balances, ese jeroglífico de números realizados con una técnica contable inaccesible al común de los compañeros, se trata una vez al año, en Asambleas tan “Ordinarias” como poco concurridas. En suma: hacen con nuestra plata lo que quieren. De allí nuestra propuesta: cuota voluntaria, basada en el reconocimiento conjunto de la organización, recaudada por los propios trabajadores, con balances claros y mensuales, que permitan ratificar con cada aporte la confianza en la gestión financiera o permita sancionar o corregir errores.