Cristinismo y Cristianismo. Aborto y anticonceptivos en épocas Nac&Pop

El despliegue de políticas centrales para el kirchnerismo fueron utilizadas por los gurúes progresistas del Gobierno Nacional para colocar un manto tras otro a la mentira de que le estaba pegando -a pura fuerza nacional y popular- trompadas a la reaccionaria Iglesia Católica. Nada de eso es cierto y este engaño persigue un claro objetivo: que el pueblo no enfrente con claridad la alianza del gobierno nacional con los sectores clericales en nuestra contra.

La asignación “universal” destinada a mujeres embarazadas fue celebrada por muchos sectores, pero mejor pasemos blanco sobre negro. Decía Cristina en su discurso de inauguración de las sesiones ordinarias en el parlamento:

“hoy quiero anunciar también que quiero extender esta asignación universal por hijo a las mujeres embarazadas a partir del tercer mes de embarazo, a partir de la duodécima... (Aplausos) Quiero decirles a mis compañeras de género(..). Asignación universal por hijo que vamos a incorporar, porque viendo las estadísticas hemos decidido seguir apostando a la vida. Cuando hablamos de la evolución de la mortalidad materna, tiene que ver siempre con la inequidad de género pero fundamentalmente con la injusticia social(….)Las causas directas, las que tienen que ver con complicaciones explican más de la mitad de las muertes de las mujeres por aborto, superan las del aborto, el 21 por ciento es el aborto y las directas son el 59 por ciento. Con esta asignación universal por hijo, que significará inscribirse en el Plan Nacer y controlar a todas las madres, con todos los controles médicos y a la criatura con las mismas condiciones, estamos haciendo una muy fuerte apuesta a la vida y a uno de los objetivos también de descender la mortalidad infantil y descender la mortalidad materno-infantil, y estoy segura que lo vamos a poder lograr”

La presidenta esta vez fue más allá de presentar con frases grandilocuentes la mentada asignación como el fin de la miseria. Diciéndose conmovida por las estadísticas sobre las muertes por abortos decidió, muy lejos del anuncio de una ley de aborto libre y gratuito, “apostar a la vida”. Mencionar una medida como la asignación universal por hijo y hablar de mortalidad infantil es mostrar de manera inapelable su postura al respecto.

Remontándonos un poco en el tiempo podemos citar al arzobispo de La Plata cuando se manifestaba  por  la firma del  decreto de Menem de 1998 que declaraba celebrar el Día del Niño por Nacer los 25 de marzo. Celebraba Héctor Aguer:

“Qué expresión tan exacta y tan bella! “Niño por nacer” es una buena traducción de “nasciturus”, el participio futuro del verbo “nacer”, en latín. Al que ha de nacer como fruto de la concepción humana lo llamamos niño; no simplemente feto, o embrión –nombres que también le caben en el lapso de su desarrollo intrauterino- sino niño”

Aún la Iglesia, en sus retrógradas posiciones, reconocía términos como feto o embrión. Cristina en un rechazo total a la ciencia huye de estos términos y los cambia por infante, hijo o criatura. Estas palabras determinan una oratoria y mensaje comparables a épocas de inquisición.

Resumiendo: podemos decir que lo que el Cristinismo aporta la Cristianismo es la Asignación Universal por Hijo por Nacer.

Y esta conducta de Cristina se repite en otro tema que no debemos dejar de mencionar en esto de la relación Iglesia-Gobierno, como son los casos de abortos no punibles. Sin dejar de lado las trabas que deberán atravesar las mujeres para comprobar que su necesidad a abortar no infringe las santas leyes, nos detendremos en la guía técnica elaborada por el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable para estos casos. Y más precisamente en el articulo que habla de la objeción de conciencia. Reza el mencionado “Toda/o profesional de la salud tiene derecho a ejercer la objeción de conciencia con respecto a la práctica del aborto no punible”. ¿Qué nos dicen con esto? Ni más ni menos que cualquier médico h de p, alegando su profunda fe y religiosidad puede dejar morir a una mujer que vea peligrar su vida.

Si a políticas de salud oficial en cuanto a distribución de métodos anticonceptivos nos referimos focalizaremos la cuestión en los fríos números. Cuando finalice el periodo de los K en 2011 y desde el comienzo en el 2003 habrán sido destinados 77.587.000 pesos o sea algo así como 8.600.000 pesos promedio por año. Cifra irrisoria si las hay comparado con los 34 millones de pesos que son destinados por año a la Iglesia en el Presupuesto Nacional, o con los 4.648.000.000 de pesos que los colegios religiosos recibieron en 2010 por parte del Estado para educar en la reaccionaria concepción de que las mujeres que abortan son asesinas y organizarse para la movilización reaccionaria contra las libertades elementales.

Sin temor a equivocarnos podemos decir que Cristina ya se ganó el cielo.