DE CARNE ÉRAMOS...

De sólo decir como se dice ...Y, de carne somos..., a uno se le pianta un lagrimón. Porque la verdad, de carne éramos...

Uno de los escritores más citados en el mundo por sus versos sencillos escribió hace años: Mujer, fuera de tu cocina se decide qué pondrás en la olla.

Parece una recomendación para mujeres, pero vale para todo género. Hay que mirar pues dentro de la olla, pero estar afuera.

El 19 de Septiembre anduvo la Presidenta en Rosario inaugurando con el Gobernador, Intendentes y otras alimañas un edificio más apropiado para quienes trabajan en ciencia para mejorar las técnicas de producción de todas las mercancías, incluso de la mercancía fuerza de trabajo, o sea, los hombres, ya que esta esa mercancía fuerza de trabajo es imposible de apartar del mismo hombre: si no se somete al hombre al rigor del patrón la mercancía se va con él.

En resumidas cuentas, así funciona el sistema capitalista: se agarra un hombre, se lo pone a producir, el producto se vende por un valor de mercado y al hombre se le paga para que reponga fuerzas para el día siguiente y se reproduzca en sus hijos. La diferencia entre el buen precio de mercado y lo mucho menos que se le da al hombre para que subsista va a constituir la ganancia del patrón. Y la diferencia es mucha y cada vez es más.

Pero no es esto lo que queremos analizar ahora. Esto es lo básico del sistema capitalista que hay que tener presente siempre. Con cuántas toneladas de acero les paga a todos sus obreros ACINDAR y cuántas les quedan libres para vender, es cosa que saben los metalúrgicos de Villa Constitución muy bien. Y los del Cordón de Ovidio Lagos saben con cuántas heladeras pagan los sueldos de todos y cuántas son de puro beneficio para el patrón. Y los del Cordón Norte saben cuántas toneladas de aceite se necesitan para pagar a todos los obreros y cuántas son las que venden Vicentín y tantas otras. Y así con todas las producciones.

El Gobierno Nacional puso allí, en ese edificio entonces, 20.000.000 de pesos.

Y valga la aclaración: nadie puede levantar siquiera un monosílabo contra el desarrollo de las ciencias y el bienestar incluso de los científicos, porque es parte del estímulo a su contracción al trabajo siempre denso en tales tareas.

Pero convengamos: la ciencia no es neutral. En manos de los capitalistas, lo que parece una cura de enfermedades se convierte en un negocio de la industria farmacéutica que nos exprime y nos mata con los precios; lo que se pregona como el mejoramiento de determinados productos resulta al fin un negocio de los fabricantes; lo que se avanza como técnica termina empeorando las condiciones de la población. La ingeniería genética tiene tras de su enorme cartel tanto beneficios como enormes semi catástrofes, naturales y sociales. Los cultivos transgénicos son un claro ejemplo.

 

Pero no era sólo eso lo que llenó el auditorio del Centro Cultural Parque España con 500 patrones esperándola para ovacionar a la Presidenta.

Lo cierto es que en la visita se expuso una brutal contradicción bajo la forma de casi una burla presidencial muy cruel: Cristina vino a repartir millones de pesos en créditos a los patrones que la aplaudieron a rabiar y, contando con sus aclamaciones, se dio el lujo de exponer como maravilla lo que es pura pérdida para los trabajadores, es decir, el empeoramiento de la alimentación.

Porque haber cambiado el asadito por los menudos de pollo, el bife por el pechito de cerdo y así por el estilo, no es ir para adelante precisamente. Es obvio que hay un cambio de calidad del morfi en contra de la mesa de la casa, el tablón de la obra o el banco del taller.

Lo verdaderamente burlesco de Cristina es que mientras hablaba de que se repartieron 3.521.000 pesos entre las patronales santafesinas, festeje con descaro un aumento de consumo de productos básicos infinitamente menores en calidad alimenticia y exquisitez para los trabajadores.

No es casual que un ejército de alimentólogos nos vengan con recomendaciones supuestamente científicas y de buen gusto a cada rato. Pero el huesito de chancho no es igual a un churrasco de vaca por más Cocineros Argentinos que hagan fuerza en Canal 7.


¿Qué dijo la Cristina en el discurso de este 19 de Septiembre en Rosario?.


......Y la verdad que me siento muy orgullosa, escuchaba atentamente al productor de cerdos -apuesten mucho al cerdo, hágame caso, sin ninguna connotación por favor que no tenga que ver estrictamente con lo económico (riendo)-, pero el otro día cuando presentamos el Plan Estratégico Agroalimentario Nacional en Tecnópolis, ese orgullo de todos los argentinos, realmente yo les decía que la meta que se fijaron para la producción de carne de cerdos es modesta, es conservadora, yo creo que nosotros vamos a hacer con los cerdos lo que hicimos con la industria avícola.

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Déjenme decirles por ejemplo el aumento de la demanda de la carne aviar en nuestro mercado interno, ustedes saben que hoy estamos consumiendo entre 34 y 38 kilos de pollo por habitante, con un crecimiento del 98 por ciento. O sea, el consumo interno de pollo de los argentinos creció del año 2003 a la fecha un 98 por ciento, ¿pero saben cuánto crecieron las exportaciones? Crecieron 1065 por ciento.

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Lácteos, el consumo de los lácteos desde el año 2003 a la fecha creció un 22 por ciento, pero la exportación creció un 245 por ciento.

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Como puede verse, todo es aumento de consumo, como si ese aumento fuera un índice de mejoría de la situación de los trabajadores.

Pero hay que compararlo con lo que no dijo Cristina:

...en 2011 el consumo per cápita de carne bovina se ubica en 52,3 kilos per cápita, el nivel más bajo desde 1958.. [Fuente: Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA)]

En ocho años el consumo per cápita de pollo creció en 17 kilos: pasó de 20kg en 2003 a 37 kg en 2011.[Fuente: Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA)]

- En ese mismo lapso de tiempo, el consumo per cápita de carne vacuna bajó en 8,8 kg.[Fuente: IPCVA]

 

De la sola comparación entonces, puede verse que lo que pasó es que ante la carestía insoportable de los productos en general y de la carne en particular, el consumo de ésta se viene abajo porque no alcanza para comprarla.

Esto festeja Cristina cuando habla de que se come el doble de pollo o se toma más leche (obviamente, lácteos no significa queso; de comer queso -que cuesta más que la carne- ni hablar).

Podríamos resumir simplemente diciendo: Mire doña Presidenta, no es nomás que se come más pollo; es que se come mucho menos carne de verdad, carne en serio, carne de vaca, ¿entiende?.

Y hay algo que destacar: el año 1958 no es un dato cualquiera. Esa es la época en que la Fusiladora deja en manos de Frondizi la Presidencia, para que el Chancho Alzogaray pueda hacer cierto aquello de Hay que pasar el invierno, desde el Ministerio de Economía de uno de los Gobiernos más antiobreros y proimperialistas que se hayan conocido. Digamos que no es para enorgullecerse de haber llegado a estos índices de consumo de un producto esencial para la dieta común de los argentinos: este índice coincide nada menos que con una de las etapas más gorilas de la historia, que como no podía ser de otra manera, llevó adelante una de las más feroces ofensivas contra los trabajadores.

De hecho que los presentes en ese momento, patrones del campo y la ciudad, Gobernador, Intendentes, legisladores y demás parásitos al servicio de los intereses de esos patrones no se sintieron defraudados por las precisiones de la Presidenta.

Todo lo contrario. Como estos perjuicios que sufren los trabajadores con el modelo existen para que ellos puedan tener más ganancias y recibir más aportes del Estado como los millones que les fueron entregados el mismo día, la prensa burguesa se dedicaron a armar gran barullo porque Cristina le dio duro a Binner en el marco de la pura campaña electoral. Pero los trabajadores debemos mirar atentamente a lo que realmente existe y se proclama en medio del barullo de la comparsa electoralista. En ese aturdimiento se ocultan nuestras desgracias y las felicidades de ellos.





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Martes, 20 de septiembre de 2011
ROSARIO/12
Créditos blandos

En el auditorio central del Parque de España, unos 500 empresarios y ejecutivos de diez provincias y de Ciudad de Buenos Aires aplaudieron con ganas la entrega de créditos blandos por 736 millones de pesos, en el marco del Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario. Es un plan para volcar 8 mil millones de pesos al aparato productivo, a una tasa fija del 9,9 por ciento anual, para proyectos de inversión de distintas envergaduras. El plazo de devolución es de 5 años con uno de gracia.

De las 54 empresas que recibieron estos aportes, 34 son Pymes. Pero también hubo novedades para grandes inversores, como el Grupo Albanesi, que comprometió 320 millones de pesos para reactivar la ex usina Sorrento. Ayer en el acto, la Presidenta descubrió una placa a modo de inauguración de la planta recuperada que ahora se llama Central de Generación Rosario.

La jefa de gobierno distribuyó 16 cheques de 300 mil pesos como aportes no reintegrables
para el desarrollo de la infraestructura de parques industriales.

 



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