Declaración del POP ante el nuevo panorama.

    Lejos en el tiempo quedó aquel que se VAYAN TODOS que expresaba el hartazgo de las masas a un régimen de corruptos y expoliadores. Doce años de kircherismo significaron la recomposición de la institucionalidad  burguesa, es decir, la burguesía volvió a ganar la simpatía del pueblo hacia sus mecanismos de resolución de conflicto, y nos  da hoy como resultado una avanzada reaccionaria encarnada en el gobierno títere de Macri y las clases dominantes que han vuelto a tomar el mando del estado, directamente y sin intermediarios. No es por casualidad o de puro suertudos que resultó CAMBIEMOS el ganador del balotaje, sino que el macrismo era una necesidad para el sistema. Y aunque el objetivo de los dos  candidatos era el mismo, la continuidad de Cristina se planteaba como gradual y Macri  ofrecía un shock violento de recuperación y maximización de la ganancia. El triunfo de este último, en última instancia,  obedece a un plan claro de avanzada imperialista en América Latina; por tanto, el macrismo es la fase superior del kirchnerismo.

    El continuismo kichnero-macrista se ve patente con el ajuste en el Estado, porque  se ve a las claras que -con respecto a los despidos masivos- la inestabilidad del empleo, el vulgar conchabo temporario que durante los 12 años creció sideralmente -lo que se llama   “precarización laboral”- es un producto genuino del kirchnerismo que, mientras para la tribuna escupía el achique del Estado de  los ´90 menemistas, se relamía aplicando masivamente las leyes de flexibilización que le legara el supuestamente odiado neoliberalismo en una escala nunca conocida.

    De ese modo prepararon las condiciones ideales para que el patrón Estado, con nuevo elenco de conducción, desatara esta enorme ola de despidos que hoy vemos, recurriendo simplemente a la finalización del contrato, a lo  cual no hay regla de protección a los trabajadores aplicables, que no sean alguna que otra sentencia judicial que repuso alguna vez a un trabajador en su puesto, simple antecedente de jurisprudencia que el Poder Judicial puede usar según su antojo. Pero ninguna Ley que limite la capacidad cesanteadora de la patronal. Está claro que contra esto no existe más que la resistencia confiada a las propias fuerzas de los trabajadores; la lucha inmediata, generalizada y profunda. Sabemos claramente que cualquier Ley que nos favorezca no es más que una autolimitación del Estado conquistada por nuestra lucha, y que aún existiendo, sólo la lucha logra su aplicación.

    Para colmo de males, se ha endiosado al Estado, tanto como para que el hecho de estar de los dos lados del mostrador, siendo juez y parte, no se note, porque se supone que el Estado debía ser inclusivo. Se lo ha elogiado de tal manera que "el Estado presente" pasó a ser una virtud de estos 12 años y se llegó a proponer que todas las aflicciones populares se curaban con "más Estado". Nadie podrá discutir que ahora no hay Estado presente. Decenas de miles de despedidos patentizan su presencia en la tragedia cotidiana.

    Así fueron afiladas para Macri las armas de Néstor y Cristina, de modo que el que hoy corta cabezas no hace más que usarlas para lo cual fueron creadas y sostenidas por los líderes de la década ganada. La sistemática oposición a dar curso  al reclamo de más de una década por parte de los trabajadores, la estabilidad, que ponga requisitos de sustanciación de sumario previo para dejar sin trabajo a alguien, culmina hoy en que el Estado arbitre como se le ocurre y use el regalo del kirchnerismo a su manera brutal.

    Va de suyo que estos despidos masivos liquidan o reducen a su mínima expresión a innumerables servicios que podrían beneficiar a la población más pobre y que es absolutamente previsible que si esto pasa como si nada, vendrán otras olas sobre las plantas permanentes de lo básico, como educación y salud -ya el Ministro Bulrich de Educación anunció medidas en tal sentido-. No es más que la lógica de la disminución del gasto público para que aumenten saldos de caja que lubriquen el caño de la deuda externa.

    El contexto de la crisis mundial capitalista, la profundización de la rapiña imperialista no da ya más margen para sostener la “primavera progresista y populista” en América Latina, sino que requiere el aumento de la concentración de la riqueza en cada vez menos manos. Lo que distingue al gobierno macrista es su política pro-imperialista sin filtros. Son varios los puntos que en estos días hemos visto de la política sin filtro. En primer lugar, podríamos observar que la mayoría de los cuadros que componen los ministros, secretarías y demás oficinas públicas son CEOs de empresas imperialistas (Jp Morgan, Shell, IBM, Telecom, HSBC, etc.), o empresas nacionales (Techin), es decir, como bien se ha dicho, administrado por su dueños. En segundo lugar, las relaciones hacia el exterior, son otro claro ejemplo de este  gobierno títere, como fue su intervención sobre Venezuela en la reunión del  MERCOSUR.

      En tercer lugar, es la maximización de las ganancias que necesita el imperialismo en el estado de la crisis capitalista la que conlleva la devaluación de los salarios en cada rincón y el enfriamiento de la economía, esto es: trabajar mucho, ganar poco, comprar nada y vender todo afuera. En este sentido, resulta increíble la transferencia de recursos a las empresas cerealeras con la quita de retenciones pero el congelamiento de salarios  y el aumento de los impuestos. Así, el nuevo gobierno obra como un Robin Hood al revés y quita a los más pobres para volverse cada vez más ricos, beneficia a la retrasada burguesía agraria, los grandes comerciantes, las patronales fabriles y los grupos económicos concentrados que  en menos de un mes se han beneficiado y han visto incrementarse sus ganancias cuantiosamente. De esta manera, podemos reafirmar que el macrismo  es la fase superior del Kirchnerismo.

    Nos encontramos, entonces,  frente a un gobierno que se caga hasta en su propia Constitución, un gobierno que no respeta siquiera la división de poderes que presupone la democracia burguesa, esta tan a la derecha que hasta la propia Constitución Nacional le resulta encorsetada, por lo que directamente gobierna a través de DNU. Y esto es, sin lugar a dudas  un problema grave para el pueblo y los trabajadores porque ya no sólo es el régimen democrático burgués el que es avasallado sino que se avanza directamente sobre las libertades democráticas que hemos sabido conquistar. Tal es así que el protocolo de actuación para la represión no es ni más ni menos que la aplicación lisa y llana de la LEY ANTITERRORISTA que el kirchnersimo le dejó servida en bandeja.

     La supuesta oposición al nuevo gobierno, los Kirchneristas, apenas si patalearon como niños caprichosos  sin su juguete. Ya no se escuchan los “pibes para la liberación” muy efusivos para los actos proselitistas pero flancitos para enfrentar la políticas que decían combatir. Se mandaron a guardar en cuarteles de invierno,  especulando y operando al interior del PJ donde buscarán la legitimación dentro de su partido.

    El gobierno de Macri es el gobierno de la ANTIPOLíTICA, un gobierno de poco contenido y menos cuadros políticos, es un gobierno de patrones lisa y llanamente, la mayoría de los que componen los ministerios, secretarías y demás oficinas públicas son CEOs (Chief Executive Officer del inglés, más conocidos como gerentes o directores ejecutivos, para nosotros) es decir, el que ejecuta las políticas patronales de empresas imperialistas, como bien se ha dicho,  la Argentina atendida por sus propios dueños. Y estos son los encargados de maximizar las ganancias, aplicar mega devaluaciones y enfriar la economía.

     No obstante, no alcanza con  las medidas tomadas y van por más. Todavía sostienen un dólar ficticio a $14  pero que inexorablemente se disparará a  $20 que es lo que la burguesía necesita para volver a ser competitiva en el mercado. Esto trae aparejado una depreciación de los salarios y, por lo tanto, se ven venir conflictos por reclamos reivindicativos. Es por esta razón que Prat Gay amenaza a los trabajadores con frases como "Cada sindicato sabrá hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleos"; en esa línea buscarán generar un gran acuerdo nacional o pacto social con gremios y patronales. Con una clara afinidad hacia el corporativismo, el gobierno de Macri tiende a cooptar las Centrales obreras burocratizadas para que le garanticen la tan querida y necesaria Paz Social.

    Para nosotros es de vital importancia definir concreta y claramente a qué nos enfrentamos en este nuevo escenario de situación política nacional: el Gobierno de Macri tiene tintes y un muy fuerte olor a dictadura; para nosotros, se trata de un gobierno reaccionario en toda línea, claramente contrarrevolucionario, con tendencia corporativa fascistoide.

    Cuando un régimen burgués no tiene respeto ni por sus propios principios y leyes , cuando se aplica una política con el descaro y la desfachatez de no importar los costos que esto les trae aparejado porque lo resolverán con represión y muerte, cuando se ampara e incrementa la fuerza represiva, crece la impunidad y los esbirros del sistema saben que cuentan con carta blanca, es porque se agotó toda posibilidad de reclamo  en los marcos de su democracia, entonces, el pueblo y los trabajadores deberemos agruparnos para dar batalla, resistir; las próximas luchas nos imponen mayor organización y preparación acorde al ataque del imperio y sus cipayos.

   Nos enfrentamos a un gobierno que ha declarado la guerra al pueblo, el eje de su política se basa en el ataque al pueblo y los trabajadores, hagámosle frente.

                                                                                                                                                                 ENERO DE 2016

 

Plenario Obrero y Popular

                                                    

 

 

 



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