INFORME DEL ACTO EN HOMENAJE AL COMANDANTE ERNESTO “CHE” GUEVARA FRENTE A SU CASA NATAL, A 52 AÑOS DE SU CAÍDA EN COMBATE.

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8 DE OCTUBRE

“DÍA DEL GUERRILLERO HEROICO”:

En el día de ayer, y como desde hace 22 años, se realizó el acto en homenaje al Che. Pero antes de repasar algunos puntos del contenido político del mismo, resulta necesaria una primera digresión.

En el día de hoy, miércoles 9 de Octubre, aparecieron en la prensa de la pequeñoburguesía pejotista y reformista algunos artículos que refieren sobre el Comandante. De conjunto, lo que se presenta como distinción, no tiene otra finalidad que el intento de difuminar uno de los mayores ejemplos revolucionarios de Latinoamérica y el mundo. Su pluma es incapaz de erguirse el día que la Historia reclama, 8 de octubre, y aparece el mismo en el que los Rangers imperialistas terminan su cometido. Sin metáfora de por medio, es su primera definición política. Resulta irrisorio que quienes llevan décadas sosteniendo el régimen de explotación capitalista desde el populismo o que desde la izquierda, que en el mismo período, no puede exhibir mayor hazaña que la obtención de algunos votos para integrarse a la legalidad burguesa desde el parlamento, pretendan estar por encima de la definición marxista que explicara Fidel en el año 67’, del gobierno revolucionario de Cuba y del pueblo entero que consagró la Revolución Socialista.

La intención de socavar el ejemplo combatiente y guerrillero del Che, no hace más que revelar su profundo temor al pueblo en armas, mucho más superior que al “destacamento de hombres armados”, tal como definiera Engels al Estado Burgués.

Allá ellos con su disposición de lucha contra los opresores. Acá nosotros y nuestros 30.000 compañeros, con la del Che.

El acto dio inicio con la lectura de las resoluciones del Acuerdo del Consejo de Ministros del gobierno revolucionario de Cuba, instaurando para los pueblos y su vanguardia el día 8 de octubre como “DÍA DEL GUERRILLERO HEROICO”

Seguidamente, desde el micrófono se expresaron distintos posicionamientos políticos que pasamos a transcribir.

En nuestro país, los partidos políticos del capitalismo, que se aglutinan en frentes electorales y participan alternativamente como “oficialismo y oposición”, tienen como denominador común la subordinación total al capital financiero internacional. Pueden mostrarse satisfechos o quejosos, pero lo que revelan es su obediencia y subordinación al saqueo imperialista. Sólo en el mejor de los casos para el pueblo, lo que sobre de esa expoliación, servirá para poner un plato de arroz en la mesa de explotados y oprimidos.

Sus diferencias son si habrá un 30 % de pobreza o un 35. Pero garantizan que habrá pobreza. Si sacan tal o cual ley de flexibilización laboral, pero garantizan mayores condiciones de explotación. Si pagan en más o menos cuotas la estafa de la deuda externa, pero garantizan el sometimiento del pago. Toda su agenda política no hace más que embrutecer el entendimiento de nuestra clase, intentando reducir toda nuestra potencia intelectual, moral y práctica a un plato de arroz.

En lo que sí no hay discusión alguna, es en el fortalecimiento permanente del aparato militar del Estado Burgués, con sus policías y sus ejércitos, con su tecnología y doctrinas de masacre emanadas del imperialismo yanqui como garantía principal de la acumulación capitalista. Y mientras desarrollan este plan de guerra en toda la línea contra los trabajadores y el pueblo, repiten hasta el hartazgo el resguardo de la “paz social”. Declaramos sin ningún tipo de dudas y con todo nuestro odio de clase: Todos aquellos que se erigen como defensores de la “paz social” en medio de una guerra sin descanso contra nosotros, han tomado partido por los explotadores capitalistas. Todos aquellos que reclaman el sostenimiento de la paz social, lo hacen por el simple hecho de que van ganando la guerra. Permítasenos entonces dudar al menos de la famosa cita de Von Clausewickz e invertir su tesis: no es la guerra la continuidad de la política por otros medios. En el capitalismo, la guerra es la normalidad y la política la continuidad por otros medios. La diferencia entre ellos y nosotros es la que dijera Lenin y practicara el Che, “un marxista se basa en la lucha de clases y no en la paz social”.

Por todo esto y con toda la honestidad revolucionaria que se requiere, decimos que no tenemos ningún plan contra la pobreza, nuestra lucha es contra los que se apropian y concentran la riqueza que generamos los trabajadores y el pueblo. No tenemos ningún plan de refinanciamiento de la deuda externa, porque no tenemos que negociar absolutamente nada con el imperialismo. No tenemos ningún plan económico alternativo dentro del sistema capitalista, nuestro plan es en contra del sistema capitalista y la instauración del Socialismo.

No queremos ningún mejoramiento del Estado Burgués, nuestra tarea es su destrucción. No pretendemos ninguna ampliación de la Democracia Burguesa, peleamos por la única democracia real que es la dictadura del proletariado.

Como nos decía el Che, “Nos empujan a esa lucha; no hay más remedio que prepararla y decidirse a emprenderla.” Y es por eso también que no tenemos ningún plan de “seguridad”, el único plan que tenemos es el del piquete, las barricadas, las tomas de fábrica, y el de toda la clase obrera y el pueblo combatiendo a sus enemigos de clase hasta las últimas consecuencias, con la plena conciencia de que la sustitución del Estado Burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta.

Es preciso desprenderse de por lo menos 40 años de propaganda pacifista contra la lucha armada, de negación de la violencia como partera de la Historia, de sumersión en un estanque de consignas anticapitalistas y disciplina contrarrevolucionaria que han creado los reformistas. Se impone la unidad de los revolucionarios en los términos que ordenara el Che:

Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.”

¡REVOLUCIÓN SOCIALISTA O CARICATURA DE REVOLUCIÓN!

 

Para finalizar, se dio lectura a las palabras de Fidel que se hicieron carne en la conciencia de miles de compañeros/as revolucionarios:

Si queremos expresar cómo aspiramos que sean nuestros combatientes revolucionarios, nuestros militantes, nuestros hombres, debemos decir sin vacilación de ninguna índole: ¡Que sean como el Che! Si queremos expresar cómo queremos que sean los hombres de las futuras generaciones, debemos decir: ¡Que sean como el Che! Si queremos decir cómo deseamos que se eduquen nuestros niños, debemos decir sin vacilación: ¡Queremos que se eduquen en el espíritu del Che! Si queremos un modelo de hombre, un modelo de hombre que no pertenece a este tiempo, un modelo de hombre que pertenece al futuro, ¡de corazón digo que ese modelo sin una sola mancha en su conducta, sin una sola mancha en su actitud, sin una sola mancha en su actuación, ese modelo es el Che! Si queremos expresar cómo deseamos que sean nuestros hijos, debemos decir con todo el corazón de vehementes revolucionarios: ¡Queremos que sean como el Che!

Che se ha convertido en un modelo de hombre no solo para nuestro pueblo, sino para cualquier pueblo de América Latina. Che llevó a su más alta expresión el estoicismo revolucionario, el espíritu de sacrificio revolucionario, la combatividad del revolucionario, el espíritu de trabajo del revolucionario, y Che llevó las ideas del marxismo-leninismo a su expresión más fresca, más pura, más revolucionaria.”

¡Y buscaremos siempre en el ejemplo del Che la inspiración, la inspiración en la lucha, la inspiración en la tenacidad, la inspiración en la intransigencia frente al enemigo y la inspiración en el sentimiento internacionalista!

COMANDANTE ERNESTO “CHE” GUEVARA: ¡PRESENTE!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!