A los Compañeros estatales (Por: Unidad de Trabajadores Estatales)

Somos trabajadores estatales que pertenecemos a diferentes sectores (asistentes escolares, docentes, mucamas, enfermeros, municipales, etc.) que comenzamos a reunirnos en torno a la situación que atravesamos y que padecemos como tales.
Para nosotros hay algunos ejes fundamentales sobre los que queremos avanzar para abrir la discusión e impulsar medidas de acción en torno a ellos.
Entendemos que como estatales compartimos el mismo patrón y la misma miseria. Nuestro patrón es el Estado encarnado en diferentes niveles de Gobiernos y jurisdicciones Nacional, Provincial o Municipal. 
Frente a la crisis capitalista mundial, el ajuste ha comenzado por nuestro sector, reflejado en los misérrimos porcentajes de aumento salarial que se obtuvieron en las paritarias, el cierre de centros de salud, la falta de insumos, el recorte o congelamiento y hasta supresión de partidas para asistencia en salud, comedores, etc.; los cierres de grados y cursos en Educación con la consiguiente puesta en disponibilidad de los docentes; las cesantías por caídas de contratos, supresión de servicios, y lo peor, hasta por persecuciones por actividades gremiales y  políticas. 

Estos Gobiernos han declarado la guerra a los trabajadores y nos han condenado a la miseria implementando políticas hambreadoras en resguardo de sus cajas, la cuales son verdaderos manantiales de privilegios impositivos a empresas y fuentes de prebendas para los aliados políticos de los partidos gobernantes.
Esta política salarial se volvió más notoria aún cuando, una vez cerrados los acuerdos paritarios, se dio un aumento en cascada de impuestos, contribuciones, tarifas de servicios elementales como la luz, el agua y el transporte, agregado todo ello a una impresionante carestía en constante suba.

La inflación, en término de un par de semanas, puso debajo de la llamada línea de pobreza a muchos que habíamos obtenido un aumento después de meses de reclamos, paros y acciones concretas y de discusiones paritarias.

Mientras los funcionarios de todo tipo incrementan sus sueldos en sumas siderales, a nosotros nos tiran migajas.

No es desconocido por los trabajadores estatales que utilizan una lógica cuartelera para perseguir a los activistas y a todos los compañeros que deciden luchar, amenazados desde ya por la Ley Antiterrorista, con acusaciones presidenciales de extorsión a quienes acompañan sus reclamos con la acción directa en ejercicio del derecho de huelga. En una palabra: pretenden convertir el ejercicio del derecho de huelga en delito.
Las cúpulas sindicales de nuestros gremios se han encargado de cancelar en las paritarias nuestras aspiraciones a una vida digna con salarios acordes con el costo de la canasta familiar. 
En el trámite de las mismas se disolvió cualquier idea de unidad, llevando a plantear por separado los reclamos y en ocasiones (por ejemplo Maguid-Hoffman) actuando abiertamente contra quienes -como los docentes- continuaron empujando desde la votación de base, planes de lucha por esos justos reclamos. 

Demás está decir que mientras los dirigentes gremiales se preocupan en cumplir con una legislación establecida para limitar toda expresión de lucha concreta de esos reclamos, la salud, la escuela pública, la asistencia esencial y todo lo que pueda significar beneficioso para el pueblo, se ve sometido al ajuste, violando cuanta legislación, promesa o compromiso haya asumido el patrón Estado.
No menos en peligro están quienes se han jubilado, que deben subsistir con porcentajes de lo que perciben los compañeros en funciones, una injusticia que expone gravemente a los trabajadores de toda una vida justo cuando más necesidades de todo tipo tienen y cuando más deberían ser recompensados por sus años de aportes no sólo de salarios descontados, sino de esfuerzo en las tareas.
También hemos discutido la situación del IAPOS, sometido gobierno tras gobierno a una administración discrecional llevada a cabo por quienes nada tienen de trabajadores y en ausencia de controladores efectivos por parte de éstos. Las limitaciones, los gerenciamientos privados, las innumerables trabas para accederservicios esenciales, los plus médicos, las maniobras fraudulentas de los prestadores negando -por ejemplo el caso más común- la existencia de camas para internación de los afiliados, en fin, un sinnúmero de estafas, están cargando sobre los magros salarios el costo de lo que debería ser íntegramente cubierto por una obra social cuyos fondos van a parar vaya a saber a qué bolsillo, campaña electoral o enriquecimiento personal.
Es una realidad que hacemos distingos entre la conducta de los distintos dirigentes gremiales. Unos son los eternos implicados en la defraudación al pueblo y otros recién llegados a los negocios de la burocracia sindical. Algunos aparentan enfrentar estas conductas de un modo tan duro de boca como blando de mano en definitiva terminan paralizando por cobardía, complicidad o conveniencia personal pura, los enormes esfuerzos que hacemos desde las bases para conseguir lo que es justo y necesario.

Pero lo cierto es que necesitamos una unidad en la lucha de los trabajadores que ninguno, ni los burócratas más recalcitrantes, ni las oposiciones que predican la democracia gremial, están en condiciones de garantizar. 

Esto significa en los hechos concretos que, por algunas de las razones que enumeramos, los de arriba nos dividen. Superar estas divisiones es parte de la tarea que creemos necesaria. Crear el frente común de quienes tenemos patrón y problemas con el patrón que nos son comunes. Y sobre todo, el común objetivo de lograr la satisfacción de nuestros reclamos porque en ello nos va la vida. 


  • SALARIO IGUAL AL COSTO DE LA CANASTA FAMILIAR, PARA ACTIVOS Y JUBILADOS.

  • IAPOS CONTROLADA POR LOS TRABAJADORES.

  • CONDICIONES DIGNAS DE TRABAJO VERIFICADAS POR COMISIONES DE LABURANTES.

  • AUMENTO DE PRESUPUESTO PARA SALUD, ESCUELA Y ASISTENCIA PÚBLICA.

  • CESE DE LOS SUMARIOS Y PERSECUSIONES POR RAZONES GREMIALES Y POLÍTICAS.

  • EL SALARIO NO ES GANANCIA. NINGÚN IMPUESTO A LOS SALARIOS.

  • CONTRA LA PRECARIEDAD. PASE A PLANTA DE TODOS LOS COMPAÑEROS.

  • NINGÚN CESE NI DESPIDO.

 

UNIDAD DE TRABAJADORES ESTATALES
unidaddetrabajadoresestatales@gmail.com


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