Un reclamo generalizado de los trabajadores es el de un salario equivalente al costo de la canasta familiar. En tiempos de inflación como los que vivimos, esta aspiración se torno más imperiosa, porque la misma hace trizas los sueldos en poco tiempo.
Por supuesto que la enorme mayoría está lejos de cobrar eso y, todo lo contrario, se encuentra más cerca de la línea de pobreza que de esa suma.
El salario promedio es de unos 2.300 pesos pero existe una masa enorme que mediante las leyes de flexibilización (que ni el llamado gobierno popular ha tocado) tiene salarios de menos de 2.000 pesos. Un 70 % de los trabajadores ocupados cobra sueldos por debajo de esa suma. Esto no pasa, además, sin la participación activa de los distintos Gobiernos Provinciales y Municipales que concurren con la Nación a la falta de control sistemática.
La Constitución misma habla de salario mínimo y vital y en esto pareciera aproximarse a la consigna de salario mínimo, vital y móvil partiendo del costo actual de la canasta familiar.
En el marco del conflicto actual de docentes y estatales, han sido los maestros quienes con mayor claridad han planteado su reclamo en ese sentido, aunque la burocracia sindical se quedó con la facultad de decidir cuánto es el monto de esa canasta familiar, o simplemente cuándo se aproxima o "es acorde” con la suma necesaria para cubrirla.
El mismo Gobierno provincial ha asumido que sus miserables propuestas para los estatales son nada más que una especie de actualización para cubrir el deterioro que los salarios puedan haber sufrido en enero, y para decir esto, suponen cínicamente que durante el año pasado se había operado una recomposición que puso a todos en óptimas condiciones salariales. Pero avanzó aún más con la charlatanería, advirtiendo que durante el año se contemplarían periódicamente los desfasajes que pudieran producirse para otorgar nuevos aumentos. En una palabra, la cláusula gatillo quedaría en sus manos, y el Gobierno avisaría en qué momento está pagando poco y también decidiría qué tanto hay que actualizar los salarios. O sea: los trabajadores a despreocuparse, que el patrón Estado vigilará de acá en más que el patrón Estado no pague miserias. Seguir Leyendo »

