
La cosa viene mal para nosotros. La caída de nuestro salario real es enorme y tiende a acrecentarse. Por ello siempre hemos luchado para que el reclamo se unifique en “salario y jubilaciones iguales a la canasta familiar”. Decimos que tiende a empeorar el salario real porque el último aumento profundiza la distancia día por día. Y lo repetimos, día por día, porque no hay quién no se encuentre con un aumento de precios en alguno de los bienes básicos para nuestra vida. Desde que nos han dado el 17 % (sólo a algunos, ya que a gran cantidad de profesores les toca un porcentaje menor, por ejemplo), aumentaron el transporte de manera impresionante, la carne sigue en suba cotidiana, aumentaron los impuestos y los alquileres, la yerba y el azúcar, y un sin fin que no viene al caso seguir nombrando.
Ahora bien ¿qué


